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Empresas liderando emociones positivas

Ofelia Santiago, consultora y experta en desarrollo y gestión del capital humano, reflexionó sobre el cambio de actitudes en las organizaciones, que nos puede llevar a un cambio de modelo social, el pasado 23 de febrero, en la cuarta edición de la Semana de la Economía y el Empleo en Alzira. El título de su ponencia fue Liderazgo emocional o cómo podemos las pymes hacer frente a la crisis a través de las emociones en la empresa. Este artículo recoge algunas de las ideas principales de su intervención:

El contexto económico, social, técnológico y humano ha variado hasta el punto de requerir nuevos paradigmas, nuevos modelos económicos y vitales que basculen de la abundancia a la incertidumbre sin merma en la calidad de vida, con mayor responsabilidad y compromiso.

Ese cambio de modelos parte de un mayor autoconocimiento, en el ámbito individual, empresarial y social, también de un cambio de modelo en el análisis de problemas y toma de decisiones que supere el binario sí/no y localice soluciones desde múltiples facetas y factores en una incertidumbre constante.

Las organizaciones las forman personas llenas de expectativas que muchas veces entran en conflicto con las de la propia organización, generando sentimientos negativos. Acciones internas como la transparencia, la comunicación y la confianza generan alianzas entre las organizaciones y sus equipos que se consolidan más si cabe con un liderazgo emocional. Así, el liderazgo emocional consistiría en gestionar estas expectativas de las personas que forman el entorno de la empresa, tanto a nivel interno, como externo (empleados, propietarios, proveedores, clientes, accionistas, sociedad…), a través de acciones que prevengan el desarrollo de sentimientos negativos y generen emociones positivas.

 

Porque el liderazgo emocional enfatiza la visión, misión, carácter y valores de la organización y del líder con un modo de ser que genera confianza, competencia, autonomía y autoestima en el equipo y una adecuada gestión de emociones para que las personas que trabajan en una organización, adopten actitudes positivas y creativas ante el cambio y la incertidumbre del entorno.

El liderazgo aborda los procesos de cambio y sus consecuencias, mientras la gestión trata sobre las acciones y los procedimientos que permiten la adaptación al cambio. Ambos roles son complementarios y necesarios en las organizaciones, sobre todo si éstas, son grandes y complejas, están distribuidas en diferentes culturas y áreas geográficas, ofrecen servicios y productos diversi¬ficados, y disponen de importantes activos tangibles e intangibles.

Alcanzar el liderazgo emocional en una organización pasa por anteponer la motivación del equipo, la adaptación, asumir riesgos, fomentar la creatividad y buscar oportunidades a tareas propias de la gestión como mantener las rutinas productivas, la competitividad, la estabilidad y el orden.

Otros pasos hacia este tipo de liderazgo es no cegar tus sentimientos, escuchar tu intuición además de a tu razón, ser ejemplificador (coherencia entre palabras y actos) y transmitir certidumbre y confianza con valores. Hay una relación directa entre la estabilidad emocional en una organización y la satisfacción laboral de sus empleados, al igual que las emociones negativas influyen en la merma de rendimiento, por lo que hay que estar atento con medidas de detección precoz de los síntomas de malestar emocional: ira, hostilidad, cansancio, absentismo, índices de rotación del equipo y poder aplicar estrategias que neutralicen esas emociones negativas.

Contagiar las emociones positivas como estilo de liderazgo tiene una influencia muy importante en los resultados conseguidos y en la satisfacción laboral. La confianza es el elemento clave que fundamenta contractualmente las relaciones afectivas entre personas, sean éstas implícitas o explícitas.

Pensar en clave humanista, “Tratar a los demás como te gustaría que a ti te trataran, si te encontraras en su misma situación” y trabajar el modo en que se aborda los acontecimientos con una actitud mental positiva, que influya internamente y en el ambiente son, por último, medidas para abordar el cambio y superar la situación actual. Un programa de formación y entrenamiento puede ayudar al equipo, si es necesario, a confrontar de modo positivo y adaptarse a un nivel continuado de cambios, manteniendo la serenidad.

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